RETRATOS: Tecla Portela, galaico-portuguesa, “brasileña”, traductora legal jurada y poeta de pro


 

 

Julia Sáez-Angulo

 

15/2/19 .- MADRID .- Cuando viajé por Líbano y Siria –antes de los fundamentalistas destrozaran Palmira-, me topé por todas partes con el icono de santa Tecla, mártir siria del siglo I después de Cristo. En cada una de estas ocasiones, recordé a Tecla Portela, una lusista de primer orden, traductora legal jurada del portugués al español y viceversa, que según la artista visual lisboeta Linda de Sousa habla y escribe el portugués con tal perfección, que ella misma le consulta las dudas gramaticales o sintácticas que de vez en cuando le surgen.

 

María Tecla Portela Carreiro (Tomiño, Pontevedra, 1956) pasaba de su Galicia natal a Portugal como Pedro por su casa por razones consanguineas y esto le hizo familiarizarse con la lengua de Camöens y Pessoa. Después, sus estudios superiores en Derecho y Ciencias de la Información, hicieron buen parte del resto, para convertirla en la traductora más segura y cotizada del idioma portugués en la península. Por sus manos han pasado importantes libros y documentos diplomáticos o comerciales para garantizar la veracidad de sus contenidos. El trabajo le llueve y con frecuencia se queja de tener poco tiempo libre.

 

Ella cuenta que “aprendí a leer en verso con los libros en papel biblia que smi padre había regalado a mi madre, cuando eran novios. Quizás por eso tengo pasión por el libro, no sólo como contenido, sino también como continente. Me gustaban las matemáticas y las ciencias, pero el lenguaje y los conocimientos humanísticos formaron mi propia estructura mental”.

 

Residente en Madrid, Tecla Portela trabaja en la Embajada de Brasil y eso ha hecho que se familiarice con la literatura de ese país gigante americano y haya traducido a varios de sus notables autores.

 

Poeta ella misma, amiga de la desaparecida y llorada Luz Jiménez Faro, de Antonio Porpetta y de otros vates, Tecla ha publicado poemarios en la editorial Torremozas con títulos como: Voces nuevas (1988), Fueron los pinceles (1993), reflexión contemplativa de Velázquez o Cabe mí (1998), un pequeño poemario, canto a la lengua castellana a través de sus preposiciones. En sus versos hay amor a sus raíces, al paisaje, a la historia, a la fe... Cierta religiosidad envuelve algunos de sus poemas.

 

A su vez ha traducido a poetas lusos, singularmente mujeres, como Florbela Espanca, Teolinda Gersao, Sophia de Melo Breyner (Cuentos ejemplares), o varones como Eça de Queirós (Cuentos completos), Raul Brandao, José Viale Moutinho (Cuentos populares portugueses), Joao de Mello.. para cada uno de estos autores ha escrito, un estudio, un prólogo o una introducción y ha llevado a cabo recitales, lecturas o conferencias sobre los mismos. Tecla merece un buen reconocimiento y galardón por parte de los dos países a los que concierne su trabajo. Es una cuestión de justicia pendiente.

 

Tecla heredó una hermosa casa tradicional en Tuy, con altos balcones, que le cuida una señora que guisa como los ángeles el pescado gallego y por esa casa desfilan muchos amigos o conocidos, con o sin la presencia de la propietaria. Como Galicia es siempre bella y cortés, allá que hay que ir. Esta casa familiar en la fronteriza Tuy, la marcó indirectamente en las dos lenguas.

 

Condestable de Portugal

Además, Tecla Portela es una pequeña coleccionista de arte y en su casa se conservan y se exponen pequeñas joyas de pintores, escultores y grabadores. A Juan Jiménez le encargó varios dibujos de San Nuno Álvares Pereira (Portugal, 1360-1431), quien fuera Condestable del rey de Portugal y llevó a su ejército a ganar la batalla de Aljubarrota contra los castellanos en 1385. Al lograr la paz, renunció a sus bienes temporales a favor de sus veteranos y entró en la Orden de Hermanos de la Bienaventurada Virgen del Monte Carmelo, en el convento que él mismo había fundado. No quiso privilegios y entró como fraile donado. Su fama de santidad le llevó a ser denominado el santo Condestable. Benedicto XVI se lo canonizó a los portugueses en 2008. A Tecla, que le concierne todo lo luso sin desmerecer lo español, sino todo lo contrario, se ha encargado de difundir y regalar dibujos con la efigie de este santo Condestable a diestro y siniestro. Yo no pienso encomendarle nada, porque nos venció en Aljubarrota.

 

Todo nombre es un destino y Tecla asume el suyo con entereza y orgullo. “Solo hay 250 mujeres españolas censadas como Tecla”, explica y ella se teme que no haya computado su nombre, por llamarse María Tecla, aunque todos la conocemos por su segunda apelación. En 2013 la lusista comisarió una exposición con iconografía de santa Tecla en la catedral de Tuy y entre las obras, se encontraban un icono rumano, un grabado alemán y dos representaciones contemporáneas de Jiménez y Sousa. Hay imágenes de santa Tecla en la gallega Laguardia, en la catedral de Toledo y en Sitges, donde el Ayuntamiento antes invitaba a todas las mujeres que se denominaran Tecla a comer y a celebrar todas juntas la patrona del pueblo catalán, donde la tradición cuenta que la santa llegó a evangelizar toda Tarragona.

 

En fin, que ser amiga de Tecla Portela es un honor, aunque su falta de tiempo –mal de nuestra época- nos impida verla lo que queremos, pero existen las redes sociales.

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