Julia Sáez Angulo, autora de “Cuentos dedicados”, publicados por EspacioCultura

 

 

Carmen Valero 

 

La escritora Julia Sáez Angulo es la autora de Cuentos dedicados, libro publicado por la editorial EspacioCultura. Narrativa breve en que la se pueden encontrar relatos y microrrelatos, que según la autora parten de una mirada, una sugerencia o una confidencia de los amigos, por lo que ha querido dedicárselos a ellos.

 

El libro ha sido ilustrado por el pintor Juan Jiménez.

 

El editor José Luis Pardo Caeiro escribe un prefacio en el dice: “Julia Sáez-Angulo vuelve a regalarnos su bella prosa agrupada por el sentimiento más bello de los que adornan al ser humano, la amistad”

 

Así se escribe un relato

La autora Sáez-Angulo escribe así en la introducción titulada Así se escribe un relato: La mirada, la escucha y la imaginación son cuna de muchos relatos. Cuando se mira morosamente un lugar, se escucha una conversación o se contempla un hecho que atrae la atención del narrador, la imaginación se pone a volar e inventa una historia en aquel escenario o situación que se le ofrece. Después, la escritura, como río que arrastra y lleva, conduce a articular una historia diferente, que se cierra redonda como un cuento o sigue en marcha como un relato abierto y cortado como un hachazo, al estilo de Joyce.

 

A veces es la propia literatura leída la que produce debate literario interior o devaneo de escritura, cuando el narrador piensa que él hubiera resuelto la historia de otra manera o la hubiera derivado por otros derroteros. La literatura es con frecuencia fuente de nueva escritura en el lector ávido de historias. No olvidemos que los arquetipos literarios son pocos y bien esculpidos. En España: Don Quijote y Don Juan; junto a ellos Hamlet, Fausto… amén de todos los protagonistas de la mitología y la literatura griegas que nos nutren: Dafné, Atalanta, Hipomenes, Edipo, Héctor, Aquiles… Antígona, Electra, Hipólito, Agamenón… Del siglo XX se podrían destacar dos arquetipos literarios bien perfilados: Cyrano de Bergerac, de Jean Rostand, como el hombre que enamora a la mujer por la palabra bien dicha y susurrada, o Lolita de Vladimir Nabokov, como la adolescente, nínfula que enamora perdidamente al hombre maduro.

 

Se escribe cuando se está enfermo de literatura. Contar historias es una pasión, como la de Sherezade y hay gente o amigos que la tienen, que son brillantes narradores de transmisión oral de las historias propias o de familia, que lo hacen con gracia o con empeño de que alguien la fije para siempre en la escritura de la que ellos son incapaces. Algunos son tan buenos narrando que son hábiles para contar un viaje en Metro desde su casa a la Puerta del Sol, con verdadera brillantez y maestría literaria. Ahí radica el ángel de la literatura.

 

Hay amigos que cuentan someramente algunos hechos y otros que buscan al escritor para contarles un suceso visto o vivido, con la esperanza de que éste lo ponga por escrito; saben que solo lo escrito cobra estructura y permanece. Lo escrito, escrito está. Para hacerlo, la historia tiene que interesar o cautivar al narrador. Este libro Cuentos dedicados quiere ser una recopilación de algunas historias que los amigos acercan al escritor de manera consciente o inconsciente. Después la imaginación las adorna o reforma a gusto de quien las firma, porque no se escribe para plasmar la historia real, sino la historia literaria. Si algo estorba o no encaja a la hora de escribir, se prescinde de ello, incluso se deforma para que la narración no esté en exceso ceñida a la realidad.

 

Todo lo que contiene la imaginación y la mente ha pasado antes por los sentidos de una u otra manera, si hemos de hacer caso a las enseñanzas de Aristóteles. Estos Cuentos dedicados –como los antiguos “discos dedicados” en la radio- quieren ser un reconocimiento a los amigos que cuentan o sugieren las historias que están implícitas, cercanas o alejadas de su versión original. Cuento con el beneplácito de todos ellos. En su mayoría están escritos en primera persona, para evocar la versión oral de origen, muchos de ellos de boca de pintores, escultores, modelos, profesores de Arte y otros procedentes del circuito del arte, que es donde me muevo. “Todo parecido con la realidad es coincidencia”, se ha advertido en muchas novelas; también en este libro. Estos cuentos dedicados tienen un vago núcleo de realidad y lo demás es escritura del autor. Un libro misceláneo y variopinto de relatos escritos en distintos años y recopilados ahora. Mi agradecimiento a todos los amigos a quienes se los dedico. Historias de apariencia sencilla, pero con alguna carga de profundidad. Como la vida misma.

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